Para muchos jugadores, alcanzar el estatus de estrella en las Grandes Ligas puede ser motivo suficiente para reducir la intensidad del trabajo diario. Para el dominicano José Ramírez, sin embargo, el éxito representa exactamente lo contrario.
El antesalista de los Guardianes de Cleveland, considerado uno de los jugadores más completos y consistentes de su generación, asegura que la clave de su permanencia entre la élite del béisbol ha sido una filosofía simple: trabajar más que los demás.
“Trato de trabajar más duro que todo el mundo porque el que no trabaja se jode en este juego”, dijo Ramírez durante una conversación en el clubhouse de visitantes del Yankee Stadium.
A dos meses de iniciada la temporada, el seis veces All-Star reconoce que sus números ofensivos no han alcanzado el nivel al que acostumbra, aunque se muestra tranquilo por el rumbo que ha tomado Cleveland.
“Personalmente los números no están a mi nivel como acostumbro estar, pero van dos meses. Lo que hay que hacer es seguir trabajando y confiando en uno de que las cosas van a salir mejor”, explicó.
Mientras continúa acercándose a las históricas marcas de 300 cuadrangulares y 300 bases robadas, Ramírez admite que le gustaría alcanzar pronto esa hazaña.
“Claro que uno quiere tener esa hazaña ya en su mano, en verdad”, expresó.
El dominicano, sin embargo, insiste en que las metas individuales ocupan un segundo plano frente al éxito colectivo. Cleveland se mantiene en la pelea por el primer lugar de su división y Ramírez atribuye gran parte de esa consistencia a la estructura organizacional del club.
“La organización hace un tremendo trabajo ubicando a cada jugador y tratando de meterle su rol en la cabeza. Esa cosa nos ha ayudado a ganar muchos juegos”, señaló.
La admiración que siente por la organización va mucho más allá del terreno. Ramírez recordó que desde que recibió su primera oportunidad en Grandes Ligas tuvo claro que quería permanecer toda su carrera en Cleveland.
“Después que Cleveland me dio la oportunidad de llegar a Grandes Ligas y de darme mi primer contrato, siempre mi deseo fue buscar la forma de quedarme en la organización por el resto de mi carrera”, afirmó.
Ese deseo se hizo realidad con una extensión contractual que, según admite, superó incluso sus propias expectativas.
“Este contrato fue un regalo que realmente el equipo me hizo porque es difícil. No se ve en la pelota a un jugador a los 36 años consiguiendo más de 100 millones de dólares”, comentó.
Con más de una década estableciéndose entre los candidatos más valiosos de la Liga Americana, Ramírez reconoce que todavía aspira a sumar reconocimientos, aunque mantiene una visión realista sobre la competencia.
“Uno quiere ganar, pero al mismo tiempo tiene que darse cuenta de todos los jugadores que hay en la liga. Son bastante buenos y es difícil”, indicó.
A medida que se acerca al tramo final de una carrera que podría abrirle las puertas al Salón de la Fama, el tercera base ha extremado sus cuidados físicos y personales.
“Yo cuido lo que estoy comiendo, buscando la manera de no engordar mucho. Trato de cuidarme lo más que pueda porque no quisiera que mi reputación se dañara por nada”, explicó.
Esa disciplina también responde a un deseo de corresponder al apoyo recibido durante años de parte de los aficionados.
“Ya a este nivel de mi carrera lo que ando buscando es la forma de cuidarme y quedar limpio con toda esa fanaticada que siempre me ha seguido. No quiero cometer un error nunca”, afirmó.
Cuando se le preguntó qué significa Cleveland para él, la respuesta llegó sin titubeos.
“Todo. Cleveland es todo. Cleveland es una familia para mí. El trato, lo que hacen conmigo y cómo acogen a mi familia es algo que no sé cómo apreciarlo”.
Y aunque ha acumulado premios, contratos millonarios y estadísticas que lo colocan entre los mejores peloteros dominicanos de su época, asegura que todavía le falta cumplir el sueño más importante.
“Ganar una Serie Mundial. Es lo único que la fanaticada realmente necesita. La ciudad de Cleveland necesita que ganemos una Serie Mundial”.

