El cálculo del ajuste anual por costo de vida (COLA, por sus siblas en inglés) del Seguro Social de Estados Unidos continúa utilizando un índice de inflación general que no pondera adecuadamente los rubros de mayor peso en la economía de los adultos mayores, como la atención médica, los medicamentos con receta, el alquiler y los suministros del hogar.
Aunque el incremento proyectado para el próximo año se situará en el 3.6%, defensores del colectivo advierten que la medida no revertirá la pérdida acumulada de capacidad de compra.
Un reporte de la cadena Telemundo indica que el aumento previsto supondrá un promedio de 75.15 dólares mensuales adicionales.
Pese a representar el incremento más elevado desde 2022, la cifra resulta limitada en un contexto donde la inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— permanece estancada en torno al 2,5%, por encima de la meta del 2% fijada por la Reserva Federal.
A esto se suma la volatilidad en el precio de los combustibles impulsada por los conflictos internacionales.
La dependencia económica respecto a estas prestaciones es elevada. Un sondeo de la Liga de Ciudadanos Mayores señala que el 44% de los beneficiarios subsiste exclusivamente con los ingresos del Seguro Social.
En esa misma medición, el 89% de los encuestados calificó de insuficiente el ajuste del 2,8% aplicado durante el ejercicio anterior.
El mecanismo actual determina la subida interanual a partir de los datos de inflación correspondientes al tercer trimestre (julio, agosto y septiembre).
Diversos sectores proponen indexar las pensiones a un indicador específico que refleje los patrones reales de consumo de la población jubilada.
Sin embargo, dicha modificación técnica permanece supeditada a una reforma integral del sistema de pensiones.

