SANTO DOMINGO.– La estructura delictiva acusada de defraudar al Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) exigía a los médicos involucrados el retorno de entre el 40 % y el 60 % de los fondos desembolsados, bajo el disfraz de «pagos de san» o préstamos personales, según establece el expediente del Ministerio Público.
De acuerdo con el órgano persecutor, una vez que SeNaSa transfería los pagos por servicios no prestados, los profesionales de la salud devolvían la mayor parte del dinero en efectivo o mediante transferencias.
Esta modalidad buscaba blanquear los recursos y ocultar el rastro del dinero dentro del entramado.
La acusación señala que los médicos desempeñaban un papel clave al facilitar sus códigos PSS, sellos y firmas para validar expedientes falsos.
Una vez cobradas las reclamaciones fraudulentas, se cerraba el ciclo con la devolución del dinero hacia los cabecillas de la red.

