OAKLAND, Calif. – Después de lograr por la gracia de los dioses del baloncesto con una victoria en tiempo extra en el Juego 1, los Golden State Warriorsredescubrieron su mejor ritmo en una victoria por 122-103 sobre los Cleveland Cavaliers en el Juego 2 de las Finales de la NBA.

Cualquier preocupación a corto plazo acerca de Klay Thompson, quien ingresó al juego con un esguince en el tobillo izquierdo sufrido el jueves por la noche, se extinguió temprano. Él zumbó a lo largo del perímetro con su flujo habitual, apareció su típicamente robusto en el lado defensivo, y drenó un triple de pull-up en un descanso de uno contra tres en el tercer cuarto. Terminó con 20 puntos en 8 de 13 lanzamientos desde el campo. Tal es el milagro de la medicina moderna.

Golden State con frecuencia abruma a los oponentes con una lluvia incesante de triples justo después del medio tiempo. En el Juego 2, esa tormenta llegó un poco tarde, pero no obstante fue oportuna. En menos de un minuto al comienzo del último cuarto, Stephen Curry respondió un triple de LeBron James con dos propios, casi doblando una ventaja de 7 puntos de los Warriors a 13.

El Juego 2 no fue la salida más eficiente de Curry (33 puntos en 11 de 26 lanzamientos desde el campo) ya que apuntó a Kevin Love como una falta de coincidencia. Pero convirtió nueve de sus 17 intentos desde la línea de tres puntos, incluido un mal balanceo desagradable en el timbre del reloj de tiro con menos de ocho minutos restantes, y una jugada de cuatro puntos menos de dos minutos más tarde que estiró el Golden Estado condujo a 16 puntos a mediados del cuarto trimestre.

Kevin Durant llegó a la noche del domingo después de haber disparado a más del 50 por ciento desde la cancha en solo uno de sus últimos seis partidos. En el Juego 2, tarareó con 10 de 14 desde la cancha por 26 puntos, junto con nueve rebotes y, de manera impresionante, siete asistencias.

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