Por: María del Carmen Guillén y Marcelo Peralta

Monción, Santiago Rodríguez, R.D. La Provincia Santiago Rodríguez, enclavada en la agreste Región Noroeste ha sido y es la pionera en la fabricación de casabe y su Municipio General Benito Monción sigue destacándose como el número uno del país en la fabricación y exportación de casabe.

A la fecha del año 2019, desde Monción se han exportado la cantidad de 880 millones 569 de dólares, equivalente del 38.31%.

Este producto es exportado a 17 países como Estados Unidos; Islas Vírgenes de Estados Unidos; Puerto Rico, España, Panamá, Francia, Suiza, Islas Turcas y Alcaicos, Canadá y otras naciones.

Logros y conquistas adquiridas por el Municipio General Benito Monción que ocupa el primer lugar en exportación de casabe en el mundo, se atribuye a Don Nicolás Almonte, un chofer de carro que transportaba desde Monción, Sabaneta y Mao las cartas, certificadas, corrientes y valores declarados hacia Santiago.

Por sus grandes inquietudes, creatividad, agricultor neto, quien se convirtió en el pionero de la industrialización de este producto en la República Dominicana.

El proceso de tecnificación del casabe en el país es autoría del empleado de las oficinas de Correo y Telecomunicaciones Andrés Nicolás Almonte, actual presidente de la fábrica de casabe “Guaraguanó”.

Andrés Nicolás Almonte

Andrés Nicolás Almonte dice que su padre Nicolás Almonte llevaba en el baúl de su carro, junto con las cartas y valores a las ciudades de Sabaneta, Santiago, Mao decenas de tortas de casabe, las cuales vendía a empleados de correos, a particulares y a comercios que le hacían encargos.

Viajes tras viajes halló un motor eléctrico, lo compró, lo instaló en Monción donde instaló la fábrica de casabe.

Utilizó el motor para “guayar” la yuca produciendo mayor cantidad para atender la demanda de los clientes que cada día iba en aumento.

El negocio lo consideró muy rentable que a los pocos meses renunció a su empleo en el correo y telecomunicaciones de llevar cartas a Mao, Santiago Rodríguez y Santiago.

A tiempo se dedicó a si negocio para industrializar la yuca amarga elevando la cantidad de las tortas de casabe porque la demanda de los consumidores iba en aumento.

Fue en fecha 16 de julio de 1976, relata el heredero de la fábrica de casabe cuando comenzó una humilde empresa con cuatro burenes de barro, un molino eléctrico; una prensa de palos; piedras para sacarle el agua a la yuca y extraer la materia prima.

Relata que era un proceso rudimentario, difícil en que se unió la familia y para identificar el producto se presentaba su producto empacado en papel amarillo del que utilizan los colmados para envolver mercancías.

Por el volumen de las ventas, obligó a buscar nuevas alternativas de acomodación y rendimiento en el proceso de “guayar la yuca”; extracción del zumo amargo; la preparación de la catibía, por lo que utilizó la plancha de cemento; otra que funcionaba con gas licuado de petróleo y el motor eléctrico en la fabricación del casabe.

La capital del casabe.

Se reconoce que el Municipio General Benito Monción es pionero en la fabricación y venta en el mundo de casabe y por eso lo han bautizado la “Capital del Casabe”. 

Pertenece a la Provincia General Santiago Rodríguez y la mayor productora de casabe del mundo donde operan 44 empresas incorporando decenas de personas en los diversos procesos.

Antonio Paulino Peralta, presidente de la Asociación de Productores de Casabe de Monción (Aprocamo), indica que la Región Noroeste reúne las características para producir grandes volúmenes del producto.

Destaca la existencia de una alta producción de “yuca amarga”, favorecida por las condiciones climáticas, así como de la fuerza laboral conformada por muchos habitantes de Monción.

Los procesadores de yuca amarga se vieron en la necesidad de innovar la industria para poder cumplir con la demanda del producto, sobre todo a nivel internacional. 

Pasaron de durar horas con un guayo y de pelar la raíz con cuchillo, a tener una producción completa de un pedido en un día.

En la actualidad, las industrias han sustituido en un 70% los hornos tradicionales por industriales que trabajan con gas licuado de petróleo (GLP) y que garantizan mayor rapidez en el proceso de fabricación.

Algunas empresas combinan ambas técnicas, como la utilización de cuchillo para pelar la yuca, mientras que para prensar la masa y tostar el producto trabajan con máquinas industriales.

El procedimiento que utilizaban los aborígenes antillanos les daba “excelentes resultados”, explica De la Cruz. 

La elaboración de las tortas fue uno de los alimentos primordiales en la costumbre taína, la cual fue adoptada por otros países como Venezuela, Brasil y Honduras.

La tecnificación industrial ha transformado, de igual manera, fábricas internacionales, pero para el profesor De la Cruz dice que la Región Noroeste el proceso de elaboración de casabe la pionera es la Provincia Santiago Rodríguez, como su Municipio General Benito Moción a la cabeza.

En la actualidad se preparan diversas variedades de casabe, en distintos tamaños combinando especias con otros ingredientes como la guayaba, el maní, el ajo, el ajonjolí, la mermelada de piña, la albahaca, el aceite de oliva, el jalapeño picante, el maní, la granola, las almendras con pasas y, por supuesto, el tradicional.

 La variedad facilita mantener el producto en la aceptación de los consumidores.

Los precios de los paquetes del casabe en las cadenas de supermercados varían por tamaño y variedad. 

Van desde RD$45 hasta RD$285, dependiendo, también, de su procedencia y empacado. Otras vías para adquirir la torta son: los vendedores ambulantes y en los paradores ubicados en las principales carreteras.

Conquistar otros paladares a nivel nacional es una de las metas que se han trazado los productores de casabe, quienes indican que la creatividad, el mercado y el deseo de trabajar están ahí, pero tienen un gran desafío en la yuca, una materia prima que escasea por adversidades de la naturaleza.

Además de aumentar las ventas en todo el territorio, los industriales buscan incluir el alimento en la oferta de gastronomía hotelera a los extranjeros y formalizar el proyecto “La ruta del casabe”, el cual promete promocionar como provincia ecoturística a Santiago Rodríguez y su municipio Monción.

Financiamiento gubernamental.

El Gobierno facilitó en 2013 un financiamiento de RD$24 millones para que los productores de casabe y de yuca amarga de Monción y Loma de Cabrera amplíen y modernicen sus fábricas. 

Unas 16 pequeñas empresas estaban amenazadas por el escaso rendimiento de la yuca amarga “La Negrita”, el azote de plagas, la irregular de la calidad del casabe y el uso de hornos de leña. 

La ayuda para los productores de la Región Noroeste tenía como principal objetivo incrementar la producción y facilitar el proceso de preparación del casabe para exportar a los Estados Unidos, China y Europa. 

La producción del pan blanco significa RD$300 millones que mueven la economía de Monción también conocida como la “Capital del Casabe”.

El apoyo financiero salió de los fondos de la Presidencia, vía el Banco Agrícola, a una tasa menor de un 1% mensual. 

Como resultado del primer desembolso de los recursos aprobados a las industrias, las ventas lograron un repunte que posiciona al producto dominicano como uno de los de mayor calidad, afirma el historiador.

Exportaciones.

En los últimos años las empresas manufactureras iniciaron un proceso de tecnificación para facilitar y agilizar la elaboración de la fina torta blanca, lo que impactó las exportaciones alcanzando US$1.6 millones al cierre de 2014, según reporte del departamento de estadísticas de la Dirección General de Aduanas (DGA).

Al analizar las cifras a mayo de 2019, el monto exportado fue de US$880,569 equivalente del 38.31% de lo enviado en todo 2018, cuando el monto alcanzó los US$2.3 millones.

La DGA destaca 17 países que dinamizan las exportaciones del producto.

Estados Unidos con US$9.3 millones; Puerto Rico, con US$230,502, y España, con US$194,516 lideran la lista al importar los mayores volúmenes de 2014 a mayo 2019.

En cuarto lugar, se ubica Panamá, que aunque no ha importado de manera constante, de 2015 a 2016 compró US$133,823 en casabe.

Otro país que se destaca en las compras intermitentes del producto es Canadá, importando hasta mayo del presente año US$111,896. Es el sexto país que supera los US$50,000 desde 2014.

En tanto, entre los países que compran menos volúmenes, pero de forma constante, se encuentran San Martin, que pagó US$33,199 y Países Bajos, con US$24,254.

Aruba, por su parte, importó US$17,749 en casabe durante el citado período.

Las Islas Vírgenes Estadounidenses, posicionadas en el puesto número 15, importaron US$10,439.

Le sigue Suiza, con US$7,130 y, por último, y no menos importante, Islas Turcas y Caicos, con una compra de US$4,611 hasta mayo de este año.

Confesiones:

Horno de leña en la fábrica de casabe Doña Mechi en Monción.

“Mi papá fue un visionario que vio donde los demás no veían. Me siento orgulloso de lo que él ha logrado”, expresa Andrés Almonte. 

Además, informa que Guaraguanó tiene un año con un centro de distribución en Estados Unidos para que la diáspora dominicana pueda adquirir el casabe “sin intermediario y a buen precio”.

La progresiva tecnificación industrial en la fabricación del casabe potencializa su comercio a nivel internacional. La oferta de una torta de mayor calidad llevó a que varios países compraran, entre 2014 y 2018, un total de US$9.2 millones del producto que garantiza una fuente de empleo para muchos dominicanos.

Los casaberos dominicanos combinan la tecnología industrial y la creatividad para transformar un producto artesanal heredado de la gastronomía indígena a la dieta dominicana y de otras islas del Caribe.

El casabe no solo fue uno de los alimentos más importantes de los taínos, sino que fue consumido por los conquistadores españoles.

“Al llegar al territorio no trajeron trigo para preparar su pan y el vino que trasladaron se convirtió en vinagre, es entonces cuando conocen el casabe y, al probar ese alimento no perecedero, deciden llevarse unas porciones”, explica Juan de la Cruz, profesor de Historia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

De la Cruz afirma que para los habitantes precolombinos cocer la yuca, la materia prima para la fabricación del casabe, era una tarea fácil. “El proceso para hacer tortas no era complejo; utilizaban guayo, piedras, colador y yagua de palma como utensilios”.

Describe que los taínos, luego de guayar la yuca, utilizaban su peso corporal para ejercer presión sobre la masa (protegían la yuca con una yagua) para sacarle el cianuro y cernirla. Después de la extracción del líquido tomaban el tubérculo colado y lo tostaban en un burén o hornalla en forma circular, hecho de barro.

Esa técnica de preparación casera heredada por los dominicanos pasó a la industrialización, convirtiéndose en la fuente de empleo de los integrantes de alrededor de 500 hogares del país.

El casabe, nombre que le dieron los taínos a la torta de yuca, para fines comerciales se hace en distintos puntos del país, sobre todo donde abunda la producción de yuca amarga, también llamada mandioca.


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