Reclutar, invertir y desarrollar son tres operaciones tan vitales para mantener vivos los ciclos competitivos de los equipos de la MLB como lo es para una multinacional farmacéutica, informática o automotriz destinar recursos a investigación y desarrollo o adquirir prometedoras startups (empresas emergentes).

De ahí que después del sorteo aficionado de EEUU (que se realiza en junio) la siguiente fuente de suministro de talentos sea el mercado internacional, dominado por los quisqueyanos.

A partir de hoy, 29 clubes de las Grandes Ligas (salvo los Bravos) hacen público sus apuestas por los diamantes nacidos fuera de suelo estadounidense entre el primero de septiembre de 2002 y 31 de agosto de 2003.

Una zafra que encabezan los quisqueyanos Jasson Domínguez, Robert Puasón, Bayron Lora, Erick Peña, Alberto Faña, Kevin Madé, Adael Amador, Dauri Lorenzo e Ismael Mena, hasta ahora poco conocidos, pero que entre hoy y septiembre serán forrados de papeletas verdes.

Domínguez, un maeño nombrado en honor al ex toletero Jason Giambi, y Puasón, un romanense cuyo preacuerdo en 2017 provocó una histórica amonestación a Atlanta, proyectan superar el umbral de los US$5 millones. Lora y Peña capturarían entre US$3 y US$4 millones.

Los equipos tendrán US$165.4 millones disponibles sin penalización para el fichaje en este año fiscal 2019-2020. En 2018 se topó el récord tanto de dinero entretgado a dominicanos con US$103,134,932 como en el número de fichajes con 737.¿Funciona la apuesta?

El destinar estas cifras a jóvenes que solo son promesas ha acelerado en los últimos 15 años, producto del potencial, de lo terminado que entregan los entrenadores, el mercadeo de sus representantes y los resultados en el futuro cercano.

Fue Josephan Bernhardt, un torpedero petromacorisano, quien abrió el club, en 1997, cuando su entrenador convenció a los Blue Jays de que valía US$1,100,000. Desde entonces otros 113 adolescentes quisqueyanos ficharon por bonos de siete dígitos, con el tope logrado en 2015 con 18 y 14 en 2018.

Un día como hoy, pero tan cerca como 2015, Vladimir Guerrero Jr., Juan Soto y Fernando Tatis III rubricaron su primer contrato profesional, con 16 años y un potencial a la altura de los bonos de seis y siete dígitos en dólares que recibieron y dos años después estaban listos para ser titulares en la MLB.

Si bien una parte se quedó en el camino y no cumplió lo proyectado el creciente porcentaje de los que sí acertaron, sobre todo los de a partir de 2009, estimula a los equipos a mantener las apuestas.

Gary Sánchez, Nomar Mazara, Miguel Sanó, Carlos “Tsunami” Martínez, Ronald Guzmán, Adalberto Mondesí, Amed Rosario, Eloy Jiménez y Rafael Devers estrenaron cuentas bancarias inundadas en dólares en la última década y son peloteros regulares en las Grandes Ligas.Números que hablan

En los últimos 10 años (2008-2018) los 30 clubes destinaron US$638,226,902 para fichar a 5,198 adolescentes dominicanos, una media de US$58,0220,627 en cada curso.

Una vez en el sistema, comienzan un largo camino que tiene como punto de partida la Dominican Summer League y que puede terminar en la Gran Carpa, si bien el porcentaje de quienes completan la maratón no supera el dígito.

De hecho, de ese grupo firmado en la última década solo 139 han alcanzado el Big Show, con los que entraron en 2011 sacando la mayor cantidad (30).

El origen de Julio 2

Hasta 1984, los equipos no tenían límites, ni de edad, ni de fecha, ni de dinero para reclutar. Ese año, los Toronto Blue Jays ficharon a Jimy Kelly, un chico de solo 14 años por US$5,000, lo que desató un aluvión de críticas que provocó se creara el marco del dos de julio y los 16 años como mínimo. Una fecha muy esperada por miles de familias en RD.

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